En términos
estrictos, y de sentido común, la
Historia es la narración de los acontecimientos del pasado
En términos
filosóficos, lo que nos preguntamos es acerca de la posibilidad de su
objetividad
. . .
“Emilio
tuvo una vida excepcional. Un ejemplo de vida, que nos llenó las nuestras”
“Emilio
Bianca nació en Santa Fe en 1935”
“Entre una
de las hijas que es medio rapidita . . . la otra que no tiene los patitos en
fila . . .”
. . .
La idea de
Progreso supone una visión acumulativa de la Historia donde parece
haber una meta que debe ser alcanzada. Es desde esta meta donde se juzgan los
hechos como relevantes, indiferentes o retrógrados. La Historia cobra sentido
siempre en relación a como la estamos pensando en el presente; o, mejor dicho,
en relación a los valores dominantes del presente. En las sociedades modernas
capitalistas, el progreso se relaciona con el bienestar económico individual
. . .
Dice Marx,
en El manifiesto comunista: Toda la historia de la sociedad humana hasta la
actualidad es una historia de lucha de clases. A lo largo de la historia,
algunos hombres han venido enriqueciéndose a costa del trabajo de una gran
mayoría Algunos pocos logran progresar en la vida gracias a la explotación de
muchos, que no progresan. Esta historia lineal encubre otra historia no lineal:
algunos ascienden sobre los hombres de otros que quedan abajo, sepultados
. . .
En el
relato de Marx y en el del progreso, parece haber como un sentido en la Historia. Los hechos no ocuren
casualmente, sino que parecen estar eslabonados hacia un objetivo superior. La
libertad, la revolución o la igualdad. Pero todo aparece justificado
. . .
Cómo hacer
para demostrar que este sentido oculto (de una historia) no es una operación
hecha por alguien desde el presente para justificarse a sí mismo?
. . .
Dejar de
pensar en términos de progreso lineal es abrirle las puertas a las pequeñas
historias de los que se quedaron afuera. Al indigente, al marginado, al
indeseado, al extranjero
. . .
Estamos
siempre resignificando quienes somos. Repensándonos en nuestro presente, pero
también en nuestro pasado. Es que no sólo luchamos por un futuro mejor, sino
que luchamos para que no se nos arrebate nuestra historia. Y por eso hay que
insistir que no hay una “Historia” con mayúsculas que descarta a quien quiere,
sino que hay historias. Pequeñas, minoritarias, diversas. Esas que nos
conformaron en aquello que somos. Esas que apuntalan nuestras diferencias. Esas
que en sus tragedias y en sus realizaciones nos obligan a seguir luchando por
un mundo para todos
((Expresiones tomadas del excelente programa
“Mentira la Verdad :
Filosofía a Martillazos”, del Canal Encuentro, 2011, creado y conducido por el
filósofo y docente argentino Darío Sztajnszrajber. Sobre este programa debatimos en la primer clase del
año
Los interesados en acceder al programa pueden hacerlo cliqueando aquí)
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